El espejo de mis sueños

Delirios

Hoy es 4 de marzo... cuatro años hacia atras tengo que remitirme para ver donde se comenzaron a formar ciertas partes de mi personalidad hoy en día inherentes a mi comportamiento. Actualmente no es una fecha importante, no es un dia feliz a recordar, no deberia significar nada pero algo me ha incitado a escribir, un deseo  de seguir manteniendo este día como algo especial y que no quede en el olvido en el próximo año. Lo peor es que ni siquiera se por qué ya que apenas recuerdo que ha sido de mi los ultimos tres cuatro de marzo, simplemente, me apetece y creo que con eso hoy por hoy tengo suficiente.

Toda persona en su vida tiene experiencias vividas que se alojan en un lugar de la mente privilegiado a pesar de ser meras idioteces, imagenes captadas, frases grabadas, sabores, sensaciones, olores y también fechas, como en este caso que te hacen pensar y recordar, que te hacen ser consciente del camino que vas dejando atras  y de tu propia evolución.

Autoanalizandome como acostumbro a hacer de vez en cuando me doy cuenta de todo lo que he recorrido para llegar donde estoy, de las complicaciones que he tenido en el camino y de tantas cosas mágicas que encontrado en él.

Amistad y cariño no me ha faltado, tampoco el apoyo incondicional  de ciertas personas, algunas que eran y seran siempre pilares en mi vida y otras que se han ido convirtiendo en ellos con el tiempo.

Pero si hay algo que echo mucho en falta y es aquello que formaba parte de mi carácter, de mi manera de ser, algo que me convertia en vulnerable e influenciable, que creaba ilusión en mi y me hacia sentir pequeña y feliz, os hablo de mi inocencia.

 

Supongo que tambien  influiran los años que voy sumando en la cuenta, pero perdí la inocencia en el momento en el que descubri que nada es lo que parece ser, que aquello de confiar, no era aplicable en ciertas personas, que la decepción existe y que el tiempo... el tiempo borra el dolor y el placer pero no a las personas que lo crearon.

 

Me encantaría volver cuatro años en el tiempo y situarme en el mismo lugar solo por un instante, en la misma situación tan solo para volver a sentirme inocente, manejable, para sentir esa ilusión de niña, esa despreocupación de las cosas, cuando los sentimientos no eran nada importante y primaban las emociones del momento, donde el dejarse llevar era lo más divertido. Pero para mi desgracia o mi suerte aun no entiendo bien para que, no puedo hacerlo.

Todo fallo cuando nacieron en mi sentimientos puros hacia una persona, esos que te hacen actuar desde el corazón y no desde la razón, que te hacen confiarle a una persona cada detalle de tu vida, de tus pensamientos, de tus propias ilusiones...Fui entregando pedazo a pedazo mis días, pensando que en algún momento me compensarían con la misma actitud, alimentarían esas ansias que tenía de seguir avanzando y de establecer una unión y una confianza completa. Decepción sería la palabra que mejor encajaría en la historia, no hablo de meses, hablo de un par de años de mi vida, dados sin ton ni son a alguien que no los quería de verdad, intentando dirigir mi vida por otros caminos con resultados desastrosos tan solo para encontrar si mis actos eran valorados por alguna persona, si el fallo estaba en mi...en mi personalidad, en mi fisico... fue un periodo muy frustrante que ha dejado secuelas en mi. Doy gracias por que todo aquello sea solo pasado, realmente no era feliz, la persona en quien confie mi felicidad me amargo la vida y luego desapareció del mundo sin mas explicación que su propio dolor, si es que algo le dolía.

Siento como cuando se recuerda un sueño o una pesadilla (segun se mire) y no se es capaz de reconocer quien lo protagonizó, una tristeza mas bien asociada a la pena y una pregunta en mí que ojala nadie se tenga que preguntar ¿realmente me quiso alguna vez?
Quizas mis inseguridades y desconfianzas,mi frialdad y lo fuerte que puedo llegar a ser sean causa de la falta de inocencia que la niña dentro de mi me esta pidiendo a gritos que recupere, que he querido mucho despues de todo esto, pero no puedo volver a confiar a ciegas, no se correr el riesgo de querer sin que me quieran, las decepciones enseñan y no sera a falta de intento, que las ilusiones se me rompen facilmente y no soy capaz de entregar mi felicidad a nadie, nadie se la merece y creo que nadie se la merecio nunca por eso vivo la vida sin esperar, sin confiar a menos que algun día una persona me demuestre lo contrario y recupere esa parte que falta en mi desde hace cuatro años...

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